Qué se aprobó exactamente
El Congreso de la Ciudad de México aprobó una reforma a las Leyes de Protección y Bienestar de los Animales y de Establecimientos Mercantiles que crea un distintivo oficial para los negocios que garanticen acceso e infraestructura adecuada para la permanencia de animales de compañía. La insignia acreditará que el establecimiento cumple condiciones de bienestar animal, trato digno y respetuoso, además de los requisitos de salud, seguridad e higiene necesarios para permitir la presencia de perros y gatos en el local.
Un matiz importante que algunos titulares han pasado por alto: el reconocimiento tiene carácter voluntario. Cada negocio decide si quiere tramitarlo, y serán las Secretarías de Salud y de Desarrollo Económico locales las que definan los lineamientos y criterios concretos que deberán cumplirse para obtenerlo. Todavía no existe, por tanto, un procedimiento operativo definitivo, pero el marco legal ya está aprobado.
Por qué esto interesa especialmente a una estética canina
A primera vista, el distintivo parece pensado para cafeterías, restaurantes y comercios que hoy no admiten mascotas y podrían empezar a hacerlo. Pero para un negocio que ya trabaja exclusivamente con animales, como una peluquería o estética canina, la certificación es una oportunidad distinta: es una forma de convertir en sello oficial algo que el negocio ya hace todos los días.
Una estética canina que cumple con estándares serios de bienestar animal, higiene y trato respetuoso no tiene que construir esa reputación desde cero para obtener el distintivo, sino documentar y formalizar prácticas que probablemente ya sigue. Eso la coloca en ventaja frente a negocios que recién empiezan a adaptarse a la tendencia pet friendly.
Qué hacer mientras se publican los lineamientos
Como los criterios exactos aún no están definidos, no tiene sentido esperar de brazos cruzados a que se publiquen para empezar a prepararse. Algunos pasos razonables:
Documentar protocolos existentes. Cualquier negocio que ya sigue protocolos de higiene, manejo seguro de animales o formación del personal debería empezar a dejar constancia escrita de ello. Cuando se publiquen los criterios oficiales, tener esa documentación lista acelerará el trámite.
Seguir de cerca las publicaciones de las Secretarías de Salud y Desarrollo Económico. Son las que definirán los requisitos concretos, y es previsible que negocios que ya trabajan directamente con animales, como las estéticas caninas, tengan menos ajustes que hacer que comercios que recién se plantean admitir mascotas.
Pensar en el distintivo como herramienta de marketing, no solo de cumplimiento. Una insignia oficial otorgada por el gobierno de la ciudad es un argumento de confianza mucho más fuerte frente a un cliente nuevo que cualquier afirmación del propio negocio sobre su calidad de servicio.
Lo que puede fallar si se ignora
El riesgo de no prestar atención a esta reforma no es una sanción inmediata, precisamente porque la certificación es voluntaria. El riesgo es de posicionamiento: si varios negocios de la competencia directa en la misma colonia o alcaldía tramitan el distintivo antes que uno, ese comercio queda, a ojos del cliente, como el que no se molestó en certificar algo que ya hace. En un sector donde la confianza en el manejo del animal es determinante para elegir dónde llevarlo, ese es un desgaste reputacional silencioso, difícil de revertir una vez instalado.
La lectura de fondo
Que una ciudad como la Ciudad de México formalice el concepto pet friendly con una certificación oficial, aunque sea voluntaria, es una señal de hacia dónde va la regulación del sector mascotas en la región. Para las estéticas caninas que ya operan con altos estándares, es una oportunidad poco frecuente: convertir en ventaja competitiva algo que la mayoría del sector todavía no ha empezado a exigir.